
Sothebys acaba de subastar este Shakespeare primigenio por la bicoca de 4 millones de euros.¡Qué alegría, joder! Alguien está comprando libros y a este precio. Me digo en voz alta que esto tiene que ser una buena señal de que algo debe estar cambiando y para bien. Augurios, pues, al adquiriente (sin importar la gran tajada de la tarta que se embolsilla la casa de subastas londinense). Shakespeare bien vale esa cifra (y ya me dirán que yo quejándome, en post previos, de los precios de los libros en las librerías caraqueñas).